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Información sobre relaciones con inversores y Haldex

Unión Europea

1 diciembre 2021

Unión Europea

Haldex, proveedor mundial de componentes de suspensiones y frenos, vende por todo el mundo. Poco se sabe, que gran parte de su fabricación de la empresa, sigue estando en Europa, por lo que se le puede considerar como una marca europea.

Por ejemplo, aunque el año pasado la producción de frenos EBS Generación 3/Generación 1, y los sistemas de suspensión ILAS+ y COLAS+ Duo y COLAS+ Single se trasladó de Heidelberg (Alemania), a una pequeña ciudad al este de Budapest (Hungría), continuando cómodamente dentro de la Unión Europea.

«La trasferencia de la producción se realizó durante los confinamientos de la COVID-19», afirma el director de la fábrica Balázs Keszey. La maquinaria de producción se desmontó en la primavera de 2020 bajo la supervisión de los fabricantes, y posteriormente se trasladó a Hungría. El plan original era que estos expertos ayudaran a montarlas, pero no pudo hacerse así a causa de las restricciones en el momento del traslado.

Lo que ocurrió después, disipó cualquier sospecha sobre si los húngaros estaban a la altura tecnológica de sus vecinos occidentales. ¿Cómo lo hicieron? Keszey afirma: «Tuvimos que resolver los problemas del montaje por nosotros mismos».

Desde que la fábrica comenzó a operar en 2004, sus cientos de empleados han fabricado productos mediante producción manual o semiautomática. Por el contrario, la línea Gen 3 implica un sistema altamente automatizado que incluye pruebas y gestión de información sobre el rendimiento de las piezas después de cada estación. Una base de datos maneja esos datos, y un software los evalúa y determina tras cada paso si el producto cumple las especificaciones o no. Keszey otorga un especial reconocimiento al ingeniero local Gergey Nord por establecer la línea automatizada Gen3, así como al antiguo responsable de ingeniería de Heidelberg, Torstein Scheidt, por su asistencia en la distancia.

«Nos estamos centrando en la adquisición de competencias sobre automatización», añade Keszey. Esto es, en parte, porque la fábrica se está preparando este año para comenzar la producción de la cuarta generación de sistemas EBS de Haldex. Esta línea altamente automatizada y digitalizada será la primera en establecerse originalmente en Hungría. Se espera comenzar con la producción en serie a finales de año.

Y esto no es todo. El director de la fábrica añade: «Incluso para las líneas más antiguas, estamos planificando un sistema de ejecución de fabricación; un sistema integral de apoyo a la fabricación para realizar un seguimiento de lo que ocurre en la fábrica y para medir los KPI [indicadores clave del rendimiento]. Se digitalizará la gestión de datos, la evaluación de la información y su disponibilidad en línea, para poder reaccionar con más celeridad ante desviaciones en la producción. Vamos en esta dirección».

De alguna forma, Keszey encarna personalmente lo que ha ido ocurriendo en la planta en el último año. Hasta el 1 de junio había sido el director de logística, pero cuando el anterior director dejó el puesto para asumir un cometido a nivel internacional, asumió la responsabilidad de toda la planta. Desde entonces, ha supervisado el comienzo de dos nuevas líneas, así como la aceleración de la producción desde septiembre de 2020 cuando aumentó notablemente la demanda de los clientes. Y todo esto se logró hacer durante las restricciones de la COVID-19. «Hemos trabajado de forma intensa para poder cumplir y sobrevivir; ahora estamos realizando cambios que nos permitan volver a la normalidad». También habrá un cambio para él cuando el anterior director de la fábrica, Imre Hege, vuelva en noviembre de una misión en México y él retome su antiguo puesto.

La única pieza grande producida por Haldex que no se fabrica en la planta de Hungría es el freno de disco ModulT, que se produce en la fábrica sueca de Haldex, Lanskrona, donde también se encuentra la sede corporativa.

No obstante, el sueco Göran Jarl afirma que el centro de gravedad de Haldex se encuentra actualmente en Weyersheim (Francia), al norte de Estrasburgo situado unos kilómetros arriba en el río Rin, entre Francia y Alemania. Es el centro que dirige y, según él, no fabrica nada. Su actividad principal es de almacén, aunque cuenta también con puestos centrales de servicios de atención al cliente. Esto implica estar en contacto con prácticamente todos los clientes de Haldex.

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El centro eligió ubicarse específicamente en el centro físico de la distribución europea, o muy cercano a él. «Es prácticamente el lugar más central donde podíamos estar». Y esto es importante para las 4000 a 5000 piezas almacenadas en el depósito central de la empresa, el edificio más antiguo de la planta que data de 1998. Fue el producto de la integración europea, y remplazó a una serie de almacenes más pequeños en distintos países.

«Con los años, el transporte ha mejorado, y nosotros también. Tenemos todas las piezas en stock. Esto es imposible si tenemos 10 almacenes pequeños. Desde aquí podemos llegar a la mayoría de los lugares en Europa en un plazo de 24 horas», afirma Jarl. Con el tiempo, ha incluido las líneas de producto Midland Grau, y ha pasado de 750 m2 a 5000 m2. Además, un edificio cercano dedicado a la logística ha pasado por varias fases de ampliación.

Los camiones procedentes de Budapest y Landskrona se descargan, mientras otros trabajadores seleccionan, empaquetan y preparan kits de componentes, con fijaciones y accesorios, para los clientes. Un departamento de control de calidad comprueba que las mercancías cumplan las normas de la empresa. En el edificio de al lado, los equipos de atención al cliente gestionan las solicitudes, que van desde facturaciones a presupuestos y seguimientos de mercancías enviadas, todo ello en varios idiomas europeos. El servicio técnico europeo aborda las consultas de ingeniería.

Jarl, que fue responsable del establecimiento de las instalaciones, a las que volvió después de pasar 12 años en dirección de venta en Haldex Brasil, reflexiona: «Una fábrica como la de Hungría o la de Landskrona tiene diferentes dinámicas. Siempre estamos preparados para actuar a petición de nuestros clientes. Vivimos del servicio que les prestamos». Describe la cultura en Weyersheim como “cliente, cliente, cliente, hasta diez veces”. Esa es la prioridad».

La pandemia de la COVID-19 también ocasionó disrupciones en las operaciones de Weyersheim. Aunque el centro solamente cerró durante una semana, Jarl dice que fue un periodo frenético. Antes de cerrar, por precaución, se enviaron gran parte de las existencias a distribuidores de toda Europa para apoyar a distintos clientes locales. No estaba claro cuánto tiempo estarían cerrados. Jarl recuerda: «un par de semanas después tuvimos que repatriar las existencias para volver a poner en marcha la organización».

Actualmente hay dos turnos diurnos en el almacén para minimizar el número de personas en contacto estrecho. Se espera pasar a un único turno diurno cuando ya no se requieran mascarillas. El personal de las oficinas también se ha visto afectado, pues la mayoría trabaja desde casa. En el momento de esta conversación, en junio, estaban volviendo gradualmente a las oficinas: primero dos días a la semana y tres a partir de julio. En Weyersheim hay unos 65 empleados.

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